martes, 24 de mayo de 2011

Un juego...

Sigo sin poder mirarte. Sin poder hablarte. Sin poder oír hablar de ti sin que todos nuestros recuerdos me invadan. Sin poder escuchar aquella puta canción que te gustaba tanto y que se convirtió en nuestra. Sin poder nombrarte sin antes pensármelo dos veces, por las consecuencias que eso pueda tener en mi memoria. Sin poder mirar nuestras fotos. Sin poder recordar todo aquello que nos prometimos y no llorar. Sin poder evitar el bajar la cabeza al verte. Sin poder mostrarme fría cuando oigo tu nombre. Sin poder recordar tus gestos y evitar que la impotencia se apropie de mí. Sin poder recordar tu olor y no cerrar los ojos. Sin poder recordar tus palabras con una sonrisa. Sin poder evitar el acordarme de cada llamada, cada mensaje, cada "esta tarde nos vemos", cada "te quiero" que enterró el olvido, cada roce involuntario que nos arrancaba una sonrisa en cualquier momento, en cualquier lugar, cada "te echo de menos", cada favor que no esperaba otro a cambio, cada secreto que nos contamos, cada conversación que duraba horas, cada "buenas noches, que duermas bien", cada "tengo ganas de verte", cada "¿te acuerdas de...? jajajaja", cada mirada que decía más que estas palabras, cada instante en el que nos queríamos en silencio, cada silencio en el que mirarnos bastaba, cada mirada que convertíamos en un juego...Un juego, sí, puede que sólo fuese eso...
                                                                                                                                      

jueves, 19 de mayo de 2011

Y toda una vida por delante...

Un aroma, una mirada, una sonrisa, un abrazo, un reto, una canción, una lágrima, un sentimiento, dos tres...
Una expresión triste, una caja de pañuelos de papel, un recuerdo, NUESTRA canción, la cuenta de la última cena, una foto, mil palabras que no sirvieron de nada...
Un "lo siento", sus "yo no me arrepiento". Las llaves del coche, la maleta hecha, sin poder vestir de coraje, porque con su marcha se equivocó y se lo guardó en el bolsillo de su camisa, dos billetes al extranjero, una sola persona y toda su impotencia como equipaje de mano. Y en el bolso todos sus "te quiero" y una foto suya como fondo de pantalla en el móvil...
El rímel tiñendo de negro las mejillas, el alma arrastrada por los suelos apagando colillas...


Y toda una vida por delante...