miércoles, 10 de abril de 2013

Las dudas de echarte al olvido o llamarte para contarte, qué sé yo, que sigo existiendo.

Ella se lo prometió. Y lo prometido es deuda. ¡Y anda que no tenía ella deudas con su espalda! Debía aprender a tocar la guitarra. Él le había pedido una canción, la había retado. Empezó como un juego. Algún rato por las tardes, algún fin de semana suelto. Pero el tiempo pasa, y llueve. Llovió mucho sobre ellos, demasiado. Se dejaron y ella dejó la guitarra. Casualmente, unos años después, sus sonrisas volvieron a encontrarse y ella volvió a sentir lo que creía muerto y a recordar el pasado. Ese día, cuando llegó a casa, desempolvó su guitarra y, afinándola torpemente, intentó tocar algo. Cada nota le arañaba lentamente el corazón, pero dicen que solo si escuece cura. Decidió cumplir su promesa, por todo lo que se habían querido, por todos los besos que quedaron en el aire, por lo que un día fueron y jamás volverían a ser. Chin-chin. Ahora, después de muchas clases de música, después de muchos ensayos es guitarrista y vocalista de un grupo y cada noche, al subir el telón, ella empuña su primera guitarra a la vez que se agarra a la melancolía y, por si él le está escuchando...

-Quisiera dedicarle esta canción a él, porque lo prometido es deuda. Por todo lo que quise que fuésemos y por todo lo que no fuimos, que, es lo mismo. No me cansaré de dedicarle esta canción porque es suya y sé que, algún día, la escuchará y sentirá todo lo que sentí yo al escribirla, todo lo que siento al cantarla.

jueves, 14 de marzo de 2013

Aujourd'hui.

Hoy, me he dado cuenta de que apenas recuerdo tu cara.
Hoy he echado en falta uno de tus abrazos. 
Hoy he caído en la cuenta de que no estás tú.
Hoy he llorado al ver tu foto y no verte a ti.
Hoy he pensado lo grande que eras y creo que me ha crecido el alma.

Hoy es uno de esos días que lloro hasta dormir,
que añoro hasta enloquecer
y en los que deseo volverte a ver.

Hoy desearía tener un genio,
de esos que conceden deseos
para pedirle que vuelvas a contarme historias como antes,
a darme el abrazo más fuerte,
a enseñarme lugares,
a cuidarme y a quererme.
A quedarte aquí, sentadita junto a mí.
Hoy he pensado lo grande que eras y creo que me ha crecido el alma.

Hoy he sabido lo fugaz de la vida,
lo cruel de la misma y el poder de la nostalgia.
Hoy, vuelvo a llorarte, nana mía.

Hoy sabes que de ti me acuerdo,
que estas letras son tuyas,
que sin ti me pierdo.
Hoy he pensado lo grande que eras y creo que me ha crecido el alma.
Hoy, vuelvo a llorarte, nana mía.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Sola, como cuando tú te fuiste.

Saca las llaves del bolso y las introduce en la cerradura. Las gira. Antes de entrar en casa, se quita los tacones sintiendo en sus cansados pies el frío suelo. Cruza la puerta y la cierra a su espalda, empujándola suavemente con el culo. Se dirige a su cuarto. Baja la cremallera de su vestido y lo deja caer. Se pone ahora unos vaqueros cortos y una blusa ancha. Camina descalza hasta la cocina. Prepara café. Mierda. Otra vez ha vuelto a equivocarse, otra vez ha hecho café para dos. Se llena una taza y va hacia el salón, sientiendo el dolor en los pies después de tantas horas de fiesta subida en 12 centímetros de tacón negro. Son casi las nueve de la mañana. Abre una de las ventanas del salón y se sienta en el alféizar. Sus ojos se cierran al sentir el Sol en la cara. Respira hondo. Predice un domingo meláncolico. Y lo predice bien. Otra vez, por culpa del café, ha vuelto a acordarse de él y el silencio de la casa se le ha antojado insoportable.
 

3 MESES ANTES...
"Se dirigió corriendo al baño, cerrando con pestillo la puerta a su espalda y dejándose caer, apoyada en esta, comenzó a llorar todo lo que debía de haber llorado hacía mucho.
-Siento haberte gritado, pérdoname, he perdido los nervios. Venga, va, Naila, abre la puerta.-Silencio-Sabes que te quiero y que no soportaría vivir sin ti. Lo sabes. Me he comportado como un gilipollas, lo sé, me dejé llevar por lo que decía la gente y casi te pierdo por eso, no sé en qué mierdas estaba pensando para que se me pasase por la cabeza que me habías puesto los cuernos, de verdad que lo siento.-De nuevo, silencio-¡JODER, NAILA, YA TE HE PEDIDO PERDÓN MIL VECES, NO SÉ QUÉ MÁS QUIERES QUE HAGA!
Se oyó el deslizar del pestillo y Naila salió del baño, mirando a los ojos a los que tantas veces había sonreído.
-Quiero que te vayas.
-¿QUÉ?
-Que te vayas. No podemos seguir así, Hugo.
Él agarró su chaqueta y con paso firme atravesó el pasillo y desapareció con un sonoro portazo."


Ese portazo era la última noticia que había tenido de él. Ni una sola llamada, ni un solo mensaje. No habían vuelto a quedar, no habían vuelto a verse. Ni siquiera un encuentro casual en un bar. Nada. Bebió un sorbo del café. La ciudad todavía dormía. Sentada en la ventana, ella se preguntaba si él la echaba de menos alguna vez. Ella no había vuelto a ser ella con ningún hombre a los que había besado tras la marcha de Hugo. Pensó que, besando muchos labios, olvidaría el sabor de los suyos. Pero, se equivocó. El sabor de los labios de Hugo todavía resbalaba por sus comisuras. Suspiró. Pensó si, quizás él hubiese estado a punto de llamarla y luego se hubiese arrepentido, como hizo ella muchas veces. Se preguntó por qué cojones había sido tan estúpida de dejar marchar aquello que más quería y por qué los humanos nos dedicamos a complicar cosas tan simples como el amor. "El amor solo necesita que dos personas se quieran y puedan estar juntas" pensó, "solo supone besar los labios que te besan, acariciar las manos que te acarician y querer a la persona que te quiere" Otro sorbo de café. Detuvo un momento sus pensamientos para contemplar el despertar de aquella ciudad. La vibración de su móvil la devolvió de su estado de abstracción. Un mensaje. Abrió la bandeja de entrada: "Naila, he pensado en esto mucho, muchísimo, hay gente que me ha dicho que no lo hiciese y gente que me ha aconsejado que sí y solo he conseguido una paja mental, así que, dejaeré que hablen mis sentimientos. Te odio. Te odio mucho. Odio cada discusión que hemos tenido, odio cada grito y cada portazo, especialmente el último. Odio cada noche en la que no dormimos juntos y en las que te oía llorar encerrada en el cuarto por mi culpa. Odio cada una de tus rabietas y el haber tenido que ir detrás muchas veces que tú no tenías razón solo para volver a estar bien. Pero te odio principalmente por una razón. Te odio porque no eres mía. Hugo."
Recuerdos salados comenzaron a resbalar por sus mejillas. Oyó el ruido de la puerta abrirse. Ella bajó la cabeza y la escondió entre sus piernas. Alguien avanzó por el salón sin hacer ruido y se situó detrás de ella. La rodeó con sus brazos y le alzó la cabeza.
-Te odio-le dijo.     

domingo, 10 de febrero de 2013

I don't wanna miss a thing.

Me va mucho enamorarme de sonrisas, y lo hago con mucha facilidad. Ese es mi problema. Llega un punto, un punto sin retorno, en el que para mí, sus sonrisas cobran mucho más significado. Después de tantas sonrisas, aparece una que me dice que algo ha cambiado, algo en la parte izquierda de mi pecho late más y más deprisa cuando sonríe. Un punto en el que empiezo a preocuparme. Cada sonrisa suya significa una mía. Entonces es cuando entra el miedo. Y ahí ya la hemos jodido. Mi cabeza y mi corazón entran en una batalla que nunca termina entre lo coherente y los sentimientos. Mis labios se mueren de ganas por morder una de sus sonrisas pero mi cabeza se muere de miedo por si él no siente lo mismo, por si llego a perderlo. Pero, de repente, aparecen frases, gestos, que me hacen creer que los dos estamos en la misma situación pero ninguno dice nada. Y, cuando  todo parece estar claro, algo se tuerce. Algo me hace pensar que quizás me estoy equivocando y que debería dejar las ilusiones aparte, que solo hacen daño. Y aunque sé que a veces el miedo a perder nos hace perder mucho más, sigo siendo de esas cobardes que no arriesgan. Por mucho que lo quiera. Precisamente porque lo quiero. 
I don't wanna miss a smile.

miércoles, 30 de enero de 2013

Si sabes contar, cuenta conmigo.

Cuando la vida te pese, cuando ya no te queden fuerzas, cuando creas que solo llueve dolor. Cuenta conmigo. Cuando todo sea de un gris muy feo y la niebla sea tan espesa que no te deje ver que sigue habiendo cosas que valen la pena, cuenta conmigo. Cuando el dolor sea la única sensación que abraza a tu corazón, cuando te sientas perdida, desubicada. Cuenta conmigo. Cuando lo único que salen de ti son lágrimas, cuando no tengas palabras y notes un nudo en la garganta, cuenta conmigo. Cuando el mundo te pese a las espaldas y tus pies estén cansados de caminar sin saber a dónde ir, cuenta conmigo. Cuando no recuerdes lo que es el calor de un abrazo ni la suavidad de una caricia, cuenta conmigo. Cuando para ti anochezca siendo de día y se te nublen todas las sonrisas, cuenta conmigo. Cuando las luces de tu vida se hayan fundido y camines a ciegas, cuenta conmigo. Cuando necesites oír una voz al otro lado del teléfono solo para sentir que alguien te escucha, cuenta conmigo. Cuando necesites alguien con quien llorar o con quien reír, cuenta conmigo.

Que hoy voy a poner el mundo a tus pies.

domingo, 13 de enero de 2013

Me abandona la ilusión, me tropiezo y me caigo.

Tener miedo de las ilusiones, que "son espejismos que hacen que te vea como quiero yo, y la realidad no es así". Querer ser dura como una piedra y más fría que el hielo y acabar siendo de plastilina. Creer que ser fuerte es no echar de menos y, no darme cuenta de que ser fuerte es echar de menos con una sonrisa en vez de con los ojos inundados de recuerdos. Pensar que, callar lo que siento, es la mejor opción. Para ti. Para mí. Para todos. Necesitar constantemente bañarme en abrazos. Seguir en la misma página, cuando tú pusiste punto y final a nuestro capítulo hace ya tiempo. Darme cuenta de que, "el tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor." Ignorar que "busco tu mirada entre los ojos de la gente." Hacerme creer que ya no existen esos escalofríos que siempre acompañaban a tu nombre. Inventarme mil situaciones que jamás van a ocurrir. Soñar mil besos que nunca voy a dar. Crear mil conversaciones que nunca vamos a tener. Y, pagar más caros los sentimientos cuando los hago callar.
 

jueves, 10 de enero de 2013

Sus locuras ganando batallas.

Entonces se dio cuenta. Se dio cuenta de que para levantarte primero tienes que caer. Que para sonreír antes tienes que estar serio. Que para soñar antes hay que dormir. Que para saltar primero hay que coger impulso. Que para hablar hace falta escuchar. Que para crecer tienes que ser pequeño. Que para leer hace falta escribir. Que antes de correr, tenemos que aprender a andar. Que para mirar atrás, hace falta un camino. Que para reír, antes has llorado. Que para besar, hace falta amar. Y que para morir, primero hay que vivir.