domingo, 26 de febrero de 2012

Puede que al final acabe equivocándome, puede que acabe creciendo...

Posiblemente acabe equivocándome, y no sería la primera vez. Pero equivocarse es tan subjetivo. Nunca nos equivocamos hasta que no vemos las consecuencias de nuestros actos, es ahí, cuando las consecuencias no son las que esperabas, cuando piensas "Joder, otra vez...¿no voy a aprender nunca?" Y efectivamente, no aprenderás. Porque cuando decides, no esperas equivocarte. Luego están las veces que crees que no te has equivocado, pero en esas situaciones simpre habrá una voz que dirá tener más experiencia que tú sobre la vida que te dirá "Las cosas no son así, no has actuado bien, rectifica, rectificar es de sabios" ¿Rectificar es de sabios? ¿Y a mí qué? Y si rectificar es de sabios, ya entiendo porque tú no rectificas y te tragas tus "Yo ya he vivido eso", "Soy más mayor que tú"...¿He dicho en algún momento que quiera ser sabia? No. ¿Por qué tengo que serlo? Solo porque vosotros queráis que crezca no tengo por qué hacerlo. Creceré a base de cometer errores y de ir acumulándolos como experiencia. No me estáis ayudando a crecer al no dejar que me equivoque. La experiencia es algo que se adquiere por uno mismo, no se vende ni se pasa por Bluetooth.
Y sí, sigo sin saber qué es lo que debo hacer, y lo que no es lo mismo, qué es lo mejor para los dos. Y sé que lo descubriré una vez que haya decidido, puede que con una sonrisa o con una lágrima en la mejilla.
Puede que al final acabe equivocándome, puede que acabe creciendo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Tu me manques beaucouop.

Y llega ese día, esa persona. Hasta entonces tú tenías las cosas claras, ni una duda. Sabías perfectamente lo que ibas a hacer al minuto siguiente, incluso dentro de una semana. Conocías tus límites y tus debilidades, y también tus virtudes. Creías saber cuáles eran tus capacidades. Únicamente tú te planteabas tus propios retos, y no dejabas que nadie decidiese tus metas. No escuchabas cuando no te apetecía. Poseías tu amor propio herido, aunque sólo a veces. Creías que tú misma podías comerte el mundo en una sola noche, que lo habías visto en las películas. Soñabas con dejar huella en muchísimas personas, para que cuando tú no estés físicamente, sí que estés en sus recuerdos. Ansiabas con vivir al límite, con tener experiencias, no querías llevar la monotonía que todas las personas siguen cada día. Y de repente, sin saber cómo ni por dónde, aparece alguien que no esperabas. Gracias a él has descubierto que no hay decisiones, sólo acciones. Te ha enseñado que no hay límites, y que las debilidades realzan las virtudes. Sencillamente has aprendido que cada uno cuenta con las capacidades con las que decide contar. Te has dado cuenta de que no solo tú puedes abrirte puertas, y que las adversidades están para superarlas. Te enseñó la importancia de escuchar, por lo mucho que puedes aprender, o simplemente por hacer que otras personas se sientan bien. Te ha hecho sentir la chica con más suerte del mundo, y tu autoestima ahora te saca una cabeza. Has aprendido a diferenciar entre ficción y realidad, aunque a veces nuestra vida parezca a una película, ya sea romántica o de terror. Ahora ya sabes que lo importante no es la cantidad de personas en las que dejes tu huella, si no la forma en que la dejas. Ya no te importa tener una rutina, sobre todo si es la rutina de sus besos. Y después de todo esto, viene el adiós, "ha sido bonito, pero nada dura para siempre". Dos besos, uno en cada mejilla, antes de que suba al autobús. Las lágrimas se precipitan desde tus ojos. Es increíble que algo a lo que tú no quieres poner fin, tenga que tenerlo. Él se da cuenta de que estás llorando. Baja del autobús. Se acerca a ti, con el mismo paso de siempre, no corre, pero tampoco camina lento. Roza tus mejillas con las yemas de sus dedos, secándote las lágrimas. Están fríos, pero sigues queriendo el calor que en algún momento te dieron. Acaricia tu cara por última vez.
-No tienes que llorar.- Vuelve a esconder sus manos bajo las mangas de su chaqueta. Te dedica una sonrisa que no termina hasta que se sube al autobús.


"Tu me manques beaucoup"

lunes, 23 de enero de 2012

No es más grande quien más sitio ocupa, si no quien más vacío deja cuando se va

Recordarla. Recordar su colonia, sus pesados pendientes, esos que habían hecho que los lóbulos de sus orejas se estirasen, sus cadenas de oro, sus jerséis de lana, sus bufandas, esas que tapaban las arrugas de su cuello, su sonrisa, que llevaba con ella más años de los que tú pensabas, que siempre te equivocabas con su edad, no por tu mala memoria, si no por que ella parecía más joven. Su cabello color castaño tinte, su frente arrugada por la marca de expresión, por la marca de los años, sus anillos, esos que con tanto cariño guardaba, esos que relucían siempre cuando se los ponía en sus ya envejecidas manos, aunque sin dejar de ser bonitas. El sonido de sus carcajadas y el calor de sus abrazos, la sabiduría y la experiencia que ella abarcaba, la potencia de sus palabras y su cariño, uno de los mejores del mundo. Su comisura de los labios, esa que siempre estaba tornada hacia arriba y que es la boca sonriente que más echas en falta. Las conversaciones por teléfono, a causa de la distancia, y las muchas ganas que tenía siempre de verte. Sus besos, esos que aplastaban tu mejilla y que resonaban más que ningún otro que hubieses recibido antes. El pensamiento de que todo iba a durar para siempre. Las veces que te estrechó entre sus brazos cuando parecía que nigún consuelo de nadie iba a ser suficiente para calmar tu sufrimiento, aunque fuese el sufrimiento de no comer más chuches porque podía dolerte la tripa. Todas esas fotos en la que estáis juntas, y que siempre debería haber sido así. Soluciones para todos los problemas, y si no disponía de ellas, las inventaba, por ti. Todas esas veces que no estuviste con ella y de las que ahora te arrepientes. Todos los abrazos que te faltaron por darle, y que todavía te faltan, porque en la vida no se puede dar marcha atrás. Todo lo que hoy dejarías de lado por tener una sola oportunidad para decirle lo mucho que la quisiste, la quieres y la seguirás queriendo. Todas esas cosas que no se cuentan a un padre o a una madre, pero que sí confesarías a una abuela.

 No es más grande quien más sitio ocupa, si no quien más vacío deja cuando se va.

sábado, 14 de enero de 2012

Cuando se impone el corazón, poco puede hacer la razón.

Esa sensación de encontrarse desnuda, aunque en realidad estás vestida. Notar que faltan todos los puntos sobre las "íes". Que el valor de cada carcajada disminuye hasta no tener. Creer necesitar un mapa aunque sabes perfectamente dónde estás. Necesitar a alguien que te diga: "sigues recto, y en la segunda calle, giras a la derecha, ahí están mis besos, los encontrarás fácilmente, no tiene pérdida si sigues a tu corazón". Sentir que cada canción te marca a fuego su nombre. Querer ir donde todos los demás y encontrarte nadando a contracorriente. Rebuscar en los cajones, debajo del colchón, entre los cojines e incluso en el trastero las instrucciones de la vida, esas que no leíste y que ahora pagas tan caro, con más del 50% de intereses. Empujar de las puertas en las que pone "TIRAR", simplemente porque ya no puedes tirar, no tienes fuerzas y es más fácil dejar que tu cuerpo se convierta en un peso muerto y que empuje, dejando caer dicho peso sobre la puerta, y ver que esta no se abre. Pasar de estar rozando el cielo con las yemas de los dedos, a estar charlando con el mismo diablo, porque no te queda otra. Intentar aplicar con todas tus fuerzas el "querer es poder", y por mucho que quieres, tu situación no cambia, ni tú, ni tu circunstancia. Echar de menos lo que un día echaste de más. Es demasiado tarde para segundas oportunidades, o al menos a mí no se me brindan.
Y es que cuando se impone el corazón, poco puede hacer la razón. 

jueves, 29 de diciembre de 2011

"Aunque a veces dueles, a veces te quiero"

A lo largo de la vida experimentamos muchas sensaciones, para mí la mejor sensación: él. Él me ha hecho sentir de muchísimas formas, he estado eufórica, he llorado, he sonreído, he soñado, he gritado, me he emocionado...pero lo mejor, es que en cada una de esas sensaciones lo sentí. Y aunque demasiadas veces me he quedado con los momentos malos, el día que volviese a nacer, le volvería a querer, y pasaría por todo lo que tuve que pasar para que escuchase un "te quiero" de mis labios, por muchas heridas que se abriesen en mí, no conozco mejor medicina que sus besos.
 "Aunque a veces dueles, a veces te quiero"

sábado, 10 de diciembre de 2011

"Por eso y más, perdóname"...

57, 58, 59, 60. Otro minuto más que pasa recordándome lo absurda que es mi vida sin ti. 7, 8, 9, 10...Un minuto que podría llenar de palabras bonitas susurradas en tu oreja, de cosquillas en el cuello, de miradas que digan "tú, tú y tú, y solamente tú", de abrazos que no acaban nunca...38, 39, 40, 41...de cien mil lugares en los que me gustaría estar cogida de tu mano, de todas aquellas fotos en las que salimos sonriendo porque estamos tú y yo y nadie más, porque no nos hacía falta nadie más...58, 59, 60. Otro minuto que se lleva tu imagen de mi memoria, sin piedad alguna, como matándome a cada tic-tac del reloj, que nos enfría cada vez más, que convierte la alegría de quererte en la tristeza de añorarte...20, 21, 22, 23...Por cada dos segundos una lágrima se ahoga en mis labios, por la sencilla razón de que a cada segundo un recuerdo de los dos parece apropiarse de mí, completamente, igual que lo hizo tu sonrisa aquella tarde de verano cuando nos presentaron:
-Encantada
-Igualmente.-y dos besos, uno a cada lado de su perfecta y blanca sonrisa.
"Si alguna vez maldices nuestro amor, comprenderé a tu corazón"...



Perdóname por no poder quererte...

viernes, 9 de diciembre de 2011

"Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora"

Desde pequeñita buscaba una persona, una canción, una frase, un grupo de música...los cuales siempre, SIEMPRE dijesen verdades, o sus verdades, que defendiesen una filosofía de vida basada en la paz y en el respeto. Buscaba a alguien sin pelos en la lengua, que defendiese con la dialéctica y la retórica sus propios ideales, unos ideales que quisiesen dar a conocer a la humanidad y que fuesen tan, tan fuertes que durasen hasta después de su muerte; unos ideales tan sólidos, que no necesitasen de nadie para sostenerse, y que llegasen a ser los pilares de una sociedad que perdurase, generación tras generación. Con el paso del tiempo, yo me daría cuenta que lo que yo buscaba se había juntado y había formado un grupo de música en la ciudad de Liverpool y se hacían llamar The Beatles. Cambiaron la vida de muchísimas personas, y creo, que en parte cambiaron el mundo. Y, ¿sabéis lo que cuesta cambiar la vida de una persona? Pues imaginaros cambiar la de miles de ellas, no todo el que se lo proponga puede hacerlo. Y como bien dijo uno de sus integrantes, "son más famosos que Jesucristo". "La vida es lo que pasa mientras tú estás ocupado haciendo otros planes", J.L.♥
"Cuando llegue la noche y se oscurezca la tierra y la luna sea la única luz que veamos, no tendré miedo, no tendré miedo mientras estés conmigo."


"Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora" 
 "Si los Beatles o los 60 tuvieron un mensaje, fue: aprende a nadar, y una vez que hayas aprendido, nada"



"Vivir es fácil con los ojos cerrados"  

    The Beatles