jueves, 19 de mayo de 2011

Y por fin, un día oyó unos pasos, sus pasos...

Sentado. En aquella mesa alta de madera en la que llevaba ya años. Sin variar a penas la postura. Ni si quiera había pestañeado. Sus pupilas, antes negras, se habían tornado de un color blanquecino, a causa del manto de polvo que recubría su cuerpo. Todos aquellos largos meses mirando a la misma puerta. A veces le parecía oír sus pasos, pero eran las ganas de verle lo que le hacía escuchar aquéllo, habían pasado muchas primaveras desde la última vez que escuchó sus pasos. Pero confiaba en que volviese a entrar en esa habitación. Habían pasado por muchas cosas juntos, fueron inseparables, él que se sabía toda su vida y que había hecho todo lo que había estado en sus manos para hacerle feliz. Y que volvería a hacerlo para volver a verle sonreír.
Él que se creyó único, y que pensaba que las noches en que se desvelaba y lo abrazaba podían volver, por muchos años que pasasen.
Y por fin un día oyó unos pasos camino de la habitación, y en su pequeño corazón desgastado por los años, se encendió la llama de la esperanza. "Tal vez ha estado ocupado, puede que venga a disculparse y a recordar viejos tiempos con la luz de su mesita de noche encendida, y tal vez volvemos a jugar con la maqueta de un transbordador espacial que colgaba del techo de su habitación, quizás vuelve a confiar en mí" pensó.
El niño, que ya no lo era, abrió la puerta y se aproximó a él, lo miró a los ojos, y sin pestañear, ni dar muestras de conocerle, zambulló a su osito de peluche en una caja de cartón.

martes, 17 de mayo de 2011

Yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré...

Soy de las que sale bailando empapada de la ducha, las que cuando están enfadadas lo pagan con él que no debe, de las que llora con las películas, con las series o con los finales de los libros. De las que escucha una canción mil veces porque le gusta. De las que no sale sin cámara de fotos. De las que canta cuando está sola en casa. De las que pone la música a tope sin importarle los vecinos. De las que se pega horas hablando por teléfono. De las que les gusta estar con sus amigas y de las que hay momentos en los que prefiere estar sola. De las que sonríe cuando en realidad se muere por dentro. De las que llora de alegría. De las que insisten después de ganarse el “no”. De las que quiere a alguien y no encuentra motivos para hacerlo y de las que no encuentran motivos para no hacerlo. De las que se emocionan cuando bailan en las fiestas. De las que cree que las cosas mejor hablarlas y si es a la cara, mucho mejor. De las que también defiende que “si no puedes decir algo bueno de alguien, no digas nada.” De las que piensan que el mundo puede cambiar en una noche porque lo vieron en una película. De las que se enamoran de los actores. De las que se rinde con facilidad, y de las que se arrepiente después de haberlo hecho. De las que le gusta tener todo organizado y tiene todo desordenado. De las que le entra la risa tonta. De las que regala abrazos. De las que buscan la magia en las palabras. De las que la encuentra. De las que defienden lo que creen hasta el final. De las que suele meter mucho la pata. De las transparentes. De las que prefieren la calidad antes que la cantidad. De las que hace todo lo posible por conservar a los amigos que se cuentan con los dedos de una mano. De las que escribe para desahogarse.

sábado, 7 de mayo de 2011

El poder de un recuerdo...

Por mucho que digas que el pasado no volverá; que lo hecho está hecho; "agua pasada"; "todo olvidado"...No es cierto.
El poder de un recuerdo es equivalente a las emociones experimentadas en aquel entonces más la calidad de la compañía. Es mucho más fuerte un recuerdo que una situación que se está viviendo en directo. Es mucha más su capacidad para hacer gritar a nuestras emociones, sobre todo si la situación actual ha cambiado exageradamente si la comparamos con el recuerdo. Tanto es el poder de un recuerdo que puede hacernos llorar; bien sea de emoción o de rabia, de alegría o de impotencia...Puede hacernos odiar a alguien, o quererlo con todas nuestras fuerzas, añorar a aquella persona, o pensar que estamos mejor sin ella, errores que desearíamos haber no cometido, o fallos que acabaron siendo buenos, palabras que dañan, palabras que marcan para bien, abrazos intensos, abrazos únicamente por cortesía, promesas cumplidas, otras tantas todavía por cumplir...

Son recuerdos...

 

sábado, 30 de abril de 2011

Que lo mejor de mi pasado sea lo peor de tu futuro

Tú. Y una estela de recuerdos, de toda clase. Un montón de intenciones. Un montón de risas. Un montón de miradas. Un montón de llamadas. Un montón de secretos. Un montón de consejos. Un montón de idioteces, el más grande; como la idiotez de dejarnos...¿qué hicimos mal? Creí que todo iba sobre ruedas, un cuento de hadas, un final como los de Disney...Daría lo que fuera por saber dónde fallamos para convertir nuestra historia en una canción de desamor. 
"Yo voy por un lado, y él por otro...pero al pensar en nuestro mutuo amor yo digo aún: "¿por qué callé aquel día?" y él dirá: "¿por qué no lloré yo?"
Acabamos como un poema de Bécquer, "una canción de amor caducada", un adiós apenas pronunciado pero con demasiado peso.

Que lo mejor de mi pasado sea lo peor de tu futuro.

 

martes, 26 de abril de 2011

Vestido negro.

Sol, viento. Unas vías de tren algo lejos de aquí. Yo sola, conmigo y mi vestido negro, aquel que me regaló mi padre hace un año y que tanto me gusta. Me descalzo, quiero sentir más los alrededores. Dejo los zapatos en el arcén y comienzo a pisar sobre las piedras, no me dañan, es una sensación extraña, pero no es desagradable.
Camino sobre los raíles por los que un día una locomotora de vapor pasó y ya no pasa, o quién sabe, a lo mejor siguen en uso. Están calientes, pero no es por algún roce con las ruedas de un antiguo tren, es por el Sol. De esa misma forma en la que el Sol ha calentado los carriles por los que ando, tú calientas mis sentimientos, de repente...vuelvo a estar fría. No te tengo a mi lado. ¿De qué me vale ya pensar en ti? Supongo que necesito alimentarme de algo, y tú eres mi plato favorito, digno de un restaurante de cinco tenedores, o quizá aún más digno. 
Sólo me quedan tus recuerdos, un vestido negro y unos zapatos que esperan en el arcén...Igual que yo espero tu llegada.

lunes, 25 de abril de 2011

Habrá poesía.

Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas.
Mientras se sienta que se ríe el alma sin que los labios rían,
mientras se llore sin que el llanto acuda a nublar la pupila,
mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos.


Habrá poesía.
 

miércoles, 13 de abril de 2011

Tengo todo el tiempo para ti, tu reloj de arena soy, solo tienes que darme la vuelta


No intentes comprender, no pienses tanto y déjame que te enseñe lo que llevo dentro, y empieza a descubrir que no pienso diferente a ti y que cuando quieras te lo cuento.